Los tumores hepáticos más frecuentes son benignos (hemangiomas o quistes). En el hígado también podemos encontrar, en determinadas circunstancias, tumores cancerosos derivados de las células hepáticas, (hepatocarcinoma) o bien los colangiocarcinomas que derivan de las vías biliares. A pesar de ello, los tumores malignos más frecuentes son secundarios o metastáticos, o dicho de otra manera, tienen su origen fuera del hígado. Se trata, generalmente, de tumores del área digestiva o abdominal, pues el drenaje venoso se realiza hacia el hígado, es decir, cuando las células del tumor primario pasan a la circulación de la sangre venosa, el primer filtro que encuentran es el hígado y en este órgano pueden vivir y desarrollarse, provocando las antes citadas metástasis hepáticas. Por tanto, siempre que sospechemos el diagnóstico de tumor hepático maligno, hemos de buscar el tumor primario. En primer lugar en el área digestiva, haciendo un estudio por endoscopia del colon y en caso de ser negativo y no existir tumor en el colon, se hará una endoscopia gástrica.

Otro estudio imprescindible consiste en hacer un Escáner o TC abdominal para evaluar la extensión del tumor en el abdomen y el hígado. También hay que practicar un TC torácico para poder descartar metástasis pulmonares o bien una extensión pulmonar de las metástasis hepáticas (152).

 

Estudio básico en un paciente con sospecha de tumor hepático maligno
 

·      Analítica general y hepática: Transaminasas GOT, GPT, Fosfatasas Alcalinas, GammaGT, Bilirrubina          Total y Bilirrubina Directa, Protrombina, Proteínas totales, Albúmina, Colesterol, Glicemia, Urea,              Creatinina y Hemograma completo.

·      Marcadores tumorales: CEA, CA 19.9, Alfafetoproteïna.

·      Serologia de la Hepatitis B (HbsAg y anticore VHB) y hepatitis C (antiVHC).

·      Ecografía abdominal.

·      TC helicoidal con multidetectores de abdomen y tórax (152)

·      Colonoscopia

·      Gastroscopia.

·     
Pruebas opcionales indicadas por especialistas.

·      Punción aspirativa con aguja fina (PAAF) o bien biopsia del tumor.

·      RM. Colangio-resonancia magnética.

·      Colangiografia transparieto-hepática (pacientes con obstrucción biliar) con drenaje biliar externo-interno.

  • CREP (colangio-pancreatografia retrograda endoscópica)


Una vez terminado todo el estudio, se llega al diagnostico de tumor maligno primario o tumor secundario o metastático.


Bibliografía


152.- C.VALLS, J.FIGUERAS: Diagnóstico por imagen del nódulo hepático: una aproximación por escenarios clínicos. Cirugía Española 2001; 69: 490-497.

TUMORES DEL HÍGADO